Allá a lo lejos, en lo oscuro, se ve la luz;
y sé que si voy a ella llegaré a donde estás tu.
Pero no sé si volver al mas allá
sabiendo que las cosas volverán a pasar.
Puede que sea algo romántico a la final,
pero todo vuelve a comenzar.
Será la misma idea una y otra vez,
y a la final todo volverá a ser.
Serán hermosas intensiones
que poco a poco se volveran ilusiones,
y nuevamente lo rutinario
arruinará el amor tan temerario.
Ya estamos en esa etapa en que todo no es relativo,
ya tenemos un vicio, y este es repetitivo.
Seguirá siendo lo mismo una y otra vez,
al principio felices pero vuelve el traspies.
Ya no sé si ponerle el hombro o dejar así,
dejar que cada uno rehaga su vivir.
Ya no sé si seguir intentando reconstuir
aquellos amores que dejamos ir.
Ya no se sabe qué es lo mejor,
si vivir o tener los recuerdos del amor.
Así se sepa que al rato, al momento,
vuelva el dolor y el desaliento.
En cambio, esta oscuridad es abrigadora,
es silenciosa y reconfortadora.
Sólo escuchas tu silencio, las palabras no rebotan,
antes se marchan y a nadie asombran.
Aunque no se escuche la tierna voz de tus labios,
sé que silenciosa no hay nadie con resabios,
nadie que diga y haga lo que quiere
así las decisiones a otro hiere.
Allá a lo lejos, en lo oscuro, se ve la luz;
a lo lejos, es seguro, estará tu.
Pero si estando cerca sigues lejos,
qué diferencia abrá si nos miramos y no hay reflejo?
Ahí está el dilema, la luz o la oscuridad,
ahí estamos con esta crisis existencial.
lunes, 8 de octubre de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario